REPORTAJE 06.10.2016

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Cientos de personas construyeron estructuras, pero sobre todo crearon un inmenso bosque de la nada, con el objetivo de proteger la famosa estación internacional de ferrocarril de Canfranc, en el extremo noroeste de la comunidad de Aragón. Esta estación se empezó a construir en 1909 y para protegerla de los aludes tuvieron que crear unas obras faraónicas de ingeniería y plantar miles de árboles. Rocío Hurtado, directora del Centro A Lurte, de Canfranc, y Jesús Aznárez, guía de alta montaña, nos mostrarán y explicarán esta inmenso y desconocido legado.

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